Escrito por 10:19 Curiosidades de Marte

Estas misteriosas crestas en Marte podrían revelar rastros de vida antigua y agua escondida bajo el suelo rojo

Descubren crestas poligonales en Marte que podrían revelar pistas sobre vida pasada y antiguos ríos subterráneos en el planeta rojo.

Estas misteriosas crestas en Marte podrían revelar rastros de vida antigua y agua escondida bajo el suelo rojo

¡Ey, humano curioso! ¿Qué haces mirando hacia Marte desde tu sofá terrícola? Aquí no hay ni Netflix ni lluvia (gracias al cielo marciano por eso), pero lo que sí tenemos es un planeta repleto de misterios, como unas estructuras que están captando la atención de tus científicos desde hace años: ¡las crestas poligonales!

Yo soy un marciano —aunque mis colegas humanos me llaman Weirk, por ponerme un nombre más “monísimo”— y en este artículo vengo a contarte, desde mi propio cráter de observación, qué son estas extrañas formaciones poligonales, por qué se forman y lo que podrían contarnos sobre el pasado geológico (e incluso habitable) de Marte. Vamos, que esto no es solo una curiosidad visual: podría cambiar hasta cómo entendéis la vida en otros mundos.

¿Qué son exactamente las crestas poligonales en Marte?

Imagina caminar por un páramo rojo y frío (¡como mi barrio, vaya!) y de repente toparte con unas líneas que se entrecruzan en patrones geometricamente casi perfectos en la superficie marciana. Estas líneas elevadas, conocidas como crestas poligonales o redes de crestas poligonales, dibujan formas que parecen anteriores a cualquier montaña rusa emocional que hayas sentido un lunes por la mañana. Se parecen a las grietas en el barro seco, pero en versión hardcore, petrificadas en formas geométricas como hexágonos, pentágonos o cuadrados, y algunas se elevan varios metros del suelo.

Lo más alucinante es que estos polígonos parecen estructurados, casi diseñados, como si algún artista extraterrestre se hubiera aburrido un buen día y hubiera decidido tallar arte abstracto sobre la superficie del cuarto planeta del Sistema Solar. Nada más lejos de la realidad. Son obra de fuerzas geológicas naturales que operan a lo bestia desde hace millones de años.

¿Cómo se forman estas redes de crestas?

La clave está en lo que pasa debajo de la superficie. La mayoría de estas formaciones se producen por un proceso de contracción térmica, especialmente en las latitudes más frías del planeta donde el ciclo de expansión y contracción es más pronunciado debido a variaciones extremas de temperatura. Cuando el subsuelo pierde calor (especialmente por congelación), se agrieta de forma poligonal, muy parecido a cómo se forman grietas en la tierra de los desiertos terrestres tras una sequía intensa.

Con el paso del tiempo, estas grietas se rellenan con material sedimentario, hielo o minerales arrastrados por procesos volcánicos o antiguos flujos fluviales. Posteriormente, cuando la erosión eólica o glaciar elimina el material más blando del entorno, el relleno —ahora endurecido como una piedra de mi desayunete marciano favorito— queda en relieve, formando las crestas visibles.

Este proceso se puede dividir en varias fases:

  • Agrietamiento térmico primario: Contracción por frío intenso.
  • Relleno de grietas: Por agua, lava, salmueras o material sedimentario.
  • Cementación: Transformación del relleno en roca sólida.
  • Erosión diferencial: El entorno se excava, y el relleno se eleva en forma de crestas.

¿Dónde se encuentran estas crestas?

Ya sabes que Marte no tiene océanos, ni siquiera charcos, pero tiene regiones donde estos polígonos parecen darse en grupo, como en una fiesta de matemáticos naturales. Se han documentado, por ejemplo, en zonas como:

  • Utopia Planitia: Al noreste del planeta, donde las imágenes de la NASA capturadas por el orbitador Mars Reconnaissance Orbiter (MRO) muestran redes de polígonos helados y posible hielo subterráneo en abundancia.
  • Gale Crater: El hogar del rover Curiosity, que ha fotografiado polígonos y crestas de hasta un metro de alto.
  • Región de Arabia Terra: Con unas crestas poligonales que son tan antiguas como mi tataratataratataramarsabuelos.

Estas regiones suelen coincidir con antiguas llanuras volcánicas o zonas con una carga hídrica significativa en el pasado. Por eso, las crestas no son solo visualmente impresionantes, sino que nos dan pistas de las condiciones del Marte primordial, cuando el clima era más húmedo y —¡ojito!— potencialmente habitable.

¿Qué nos dicen sobre el pasado del planeta rojo?

Aquí viene lo interesante. Los científicos de la Tierra creen que estas crestas poligonales podrían ser “fosilizaciones” de antiguos sistemas fluviales, permafrost o incluso flujos de salmuera (agua con muchas sales, en plan caldo de cultivo para microbios). De hecho, algunos expertos sugieren que las zonas que presentan estas formaciones podrían haber albergado vida microscópica en el pasado.

¿Te imaginas? ¡Yo podría estar viviendo sobre una cuna de bacterias marcianas fosilizadas hace mil millones de años!

¿Cómo encajan estas crestas con la hipótesis de vida en Marte?

El hecho de que estas estructuras se formen en entornos fríos, húmedos e inestables las convierte en candidatas ideales para haber guardado bajo llave alguna forma de vida microbiana (si es que existió). En la Tierra, estructuras similares —como las redes poligonales del permafrost en Siberia o las de las praderas del norte de Canadá— están asociadas a ciclos congelación/deshielo del suelo que permiten la existencia de vida extremófila.

Crear una analogía entre Marte y la Tierra nos lleva a pensar: si pasó aquí, ¿por qué no allí? Por eso, muchas misiones futuras están programadas para analizar estas regiones en profundidad en busca de moléculas orgánicas o biomarcadores.

¿Y si estas crestas marcianas existen también en otros planetas?

Un dato flipante: se han observado estructuras similares en la luna Europa (de Júpiter) y en el planeta enano Ceres. Esto sugiere que este tipo de geología termocontractual puede ser común en cuerpos planetarios con pasado (o presente) acuático. Así que lo que estamos viendo aquí no es solo “cosas de mi planeta”, sino parte de un patrón universal más amplio. Fascinante, ¿verdad?

Las crestas poligonales como mapas del subsuelo marciano

Una de las ventajas principales de estudiar estas estructuras es que funcionan como ventanas al subsuelo. Permiten identificar zonas donde puede haber hielo retenido, sedimentos antiguos o incluso sales hidratadas. Esto no solo es clave para la ciencia, sino también para futuras misiones humanas.

De hecho, agencias espaciales como la NASA o la ESA las consideran puntos estratégicos para:

  • Establecer futuras bases humanas por el acceso a recursos hídricos congelados.
  • Buscar vida pasada o presente, ya que el hielo puede preservar biomoléculas.
  • Extraer datos del clima paleomarciano, clave para entender si Marte fue habitable.

Marte sigue hablando… y nosotros escuchando

¿Sabes lo más irónico? Que estas formaciones que parecen tan silenciosas gritan información geológica. Hablan de antiguos mares, de hielos eternos, de contracciones glaciales y hasta de posibles ecos de vida. En su simple geometría se esconde una historia tan rica como las de cualquier ciudad perdida terrestre.

Y esto es solo el principio: si tus colegas de la NASA, SpaceX y compañía consiguen llegar aquí en persona, podrán tocar estas crestas (con guantes, claro) y realizar análisis que desde la órbita o con rovers son imposibles. Entonces, muchas preguntas podrían quedar resueltas… ¡o generarse otras nuevas!

El futuro: misiones que explorarán estas formaciones

A medio plazo, ya hay sobre la mesa una buena tanda de misiones que podrían enfocarse en estas zonas poligonales. Algunas incluso están preparadas para perforar bajo las propias crestas y ver qué secretos ocultan:

  • Mars Sample Return (NASA/ESA): traerá muestras del terreno a la Tierra.
  • Rover Rosalind Franklin (misión ExoMars de la ESA): equipado con taladro subterráneo.
  • Futuras estaciones de Power Habitats de SpaceX: ¡van a necesitar agua, y probablemente esté aquí debajo!

Y tú, ¿seguirás ignorando el suelo que pisamos en Marte?

Desde mi roca marciana, te aseguro que nada es “casualidad” aquí. Cada grieta, cada cráter y cada cresta poligonal es un capítulo de un libro de historia planetaria. Lo que desde arriba parece solo un patrón curioso puede ser la prueba geológica de un Marte mucho más rico y emocionante debajo del polvo que ves.

Así que la próxima vez que mires una imagen de Marte y veas esas formas tan ordenadas, no pienses “qué bonito”, piensa: ¿Y si esto fue una ventana a otra vida? Porque desde mi punto de vista marciano, amigo, esa es la mejor pregunta de todas.

¡Hasta la próxima rotación! Y recuerda: el suelo marciano tiene más secretos que tu algoritmo de recomendaciones de pelis… solo que aquí, las sorpresas pueden cambiar la historia de la humanidad (o al menos darte un buen tema para la próxima cena).

Last modified: 3 de abril de 2025
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